domingo, 28 de julio de 2013

Democratizar es la tarea (publicado en edición julio 2013)

Por Mariano Barrera

   
En estas últimas semanas hemos tenido presente el debate sobre las justicia en nuestro país en varios ámbitos. El fallo de la corte suprema declarando inconstitucional la democratización de la justicia dejó a muchos políticos y medios alejando el debate del centro, la democratización de los espacios.
   El fallo de la Corte debe ser entendido y analizado como una elección de esta institución de conservar el status quo y la corporación judicial intacta ante el inmenso avance democrático de las masas populares. ¿Este avance significaría parcialidad a la hora de juzgar, de parte de los jueces? Claramente no y podemos enumerar causas y dar cuentas de este caso.
   Primero, el voto popular se inclinaría directamente en magistrados, los cuales tendrían mayor diversidad para elegirse entre distintos profesionales y no solo ligados al derecho como lo marca la constitución. Segundo, que la elección de aquellos magistrados pondría una mayoría partidaria no afectaría directamente a la hora de juzgar una causa, por lo tanto si como argumento se dice que se podría recusar un juez, es por mero desconocimiento ya que no sólo basta con la decisión del consejo de magistratura para llevar a cabo este accionar sino que hay varias instancias donde el mismo juez puede defender sus decisiones.
Aunque sean pocas las líneas, explican que lo que se está debatiendo verdaderamente es la expresión del voto y la democracia en distintos ámbitos. Uno de los fracasos de la democracia es no haber podido llevar la voluntad de las mayorías a todos los sectores que determinan la vida cotidiana de los ciudadanos. Es aquí donde merecemos que esta discusión se de desde todos los espacios posibles.
   Pero para entender mejor analicemos el caso del fallo de la corte suprema en la vida cotidiana: Supongamos que los profesores que enseñan en las distintas instancias educativas pudieran ser evaluados por un grupo de personas con el fin de que cumplan bien su rol, mejoren sus propuestas pedagógicas, no protagonicen situaciones de violencia, etc.       
   Qué extraño sería que sean los mismos docentes quienes elijan entre otros ligados a la docencia a quien los evalúe. Entonces de un momento a otro se determina que aquellos que funcionarían como los “magistrados de los profesores” sean electos dentro del barrio y pudieran ser cualquiera que rinda un examen sobre aquellas cuestiones con las que tiene que realizar su trabajo correctamente aquel docente. ¿Por qué razón no podría cualquier ciudadano del barrio que cuente con los requisitos necesarios aquel que cumpla el rol de magistrado de los docentes? Mucho más lejos aún, ¿Por qué no podrían ser electos por medio del voto de la gente del barrio? ¿No sería en todo caso, una justicia mucho más imparcial y democrática aquella a la cual tienen acceso más personas y de diversas maneras? Qué mejor que un barrio donde la enseñanza se lleva a cabo por un profesor “plural y democrático”, que integre a su propuesta educativa las visiones que surgieron del mismo barrio sobre la educación de los estudiantes en relación a la realidad en la que viven y las situaciones que atraviesan dentro y fuera de la escuela.  No por ello el profesor debería aprobar en todas las oportunidades al hijo del ciudadano que lo está juzgando en su rol docente, ya que tendría muchas instancias de apelación y se necesitaría de una investigación del caso más allá de los “magistrados de los docentes” para ser removido de su cargo.
   A muchos puede parecerle poco adecuado comparar la justicia con un hecho cotidiano dentro de la sociedad pero en definitiva ese es el rol que le cabe hoy a la sociedad: ampliar los sectores donde el pueblo pueda expresarse y delimitar aquellos a la vez impide llevar a cabo su voluntad.
   Hay que tener en cuenta que esta Corte Suprema fue la misma que dictó la inconstitucionalidad de la Ley de Obediencia Debida y de Punto Final, la Ley de Trabajo que ponía un límite al pago de las indemnizaciones por despido, la Ley que no restringía las escuchas de llamadas personales con la cual se avasallaba el derecho a la intimidad, la Ley Provisional que le prolongaba a los jubilados el reconocimiento judicial sobre sus derechos de naturaleza alimentaria, entre otras.
   Éstas medidas dan por sentado que la Corte se ha expresado en varios momentos en defensa de los derechos de los ciudadanos argentinos y que la misma debe ser valorada. La intención no es hablar de una Corte Suprema de Justicia “opositora”, pero no por eso debe ser eximida de la crítica. Las corporaciones existen y no es malo que lo hagan, equilibran los distintos sectores de la sociedad. Pero hay que tener en cuenta que, desde un sindicato hasta cualquier poder del Estado, son integrados por órdenes de jerarquías, y por lo tanto deben ser democráticos, amplios, plurales.

   Como se aclara en el principio de esta nota, el objetivo es ver más allá de lo que nos muestran los medios de comunicación. Se trata de entender la democratización de los espacios como un arma colectiva de defensa de derechos, de participación popular y como la expresión de la capacidad que tiene el pueblo de ser protagonista de los procesos históricos.

La Barca Cubana, julio 2013.

Darío y Maxi, a once años (Publicado en edición julio 2013)

 "Ni muertos los detendrán"

      
El 2002 arrancó con una tensión social que aumentaba con el correr de los meses como consecuencia de un sistema que había fracasado definitivamente a fines del 2001, luego de varias décadas de gobiernos liberales. Las riendas del país las tomó Eduardo Duhalde- después de la renuncia de De la Rúa y los tres presidentes que pasaron por la Casa Rosada en una semana-.
   El 26 de junio de 2002 se organizó una movilización, en la que participó la Coordinadora de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón, que tenía como objetivo cortar los principales accesos a la Capital Federal para presionar al gobierno a que ceda ante los reclamos: aumento general del salario, suba a $300 del subsidio para desocupados (en ese momento era de $150) y abastecimiento de alimentos en comedores populares.  En avellaneda se hicieron presentes la policía federal, gendarmería nacional, prefectura naval argentina y la policía bonaerense,  que tenían una orden clara: impedir que la manifestación se realice con éxito. ¿A qué costo?, los hechos hablan por sí solos.
   La represión no se hizo esperar, la policía comenzó lanzando gases lacrimógenos y disparando balas de goma para desconcentrar las columnas, pero los trabajadores estaban de pie y resistían. Empezaron las corridas, el desorden, el caos. La policía pareció desbordarse por la reacción de los activistas, no esperaban la resistencia, impusieron su fuerza por las armas. El comisario de la policía bonaerense Alfredo Fanchiotti  y los oficiales que lo acompañaban empezaron a disparar con balas de plomo directamente a los piqueteros.  Una de esas balas- que fueron disparadas a más de 50 metros-, impactó en el tórax de Maximiliano Kosteki, militante del Movimiento de Trabajadores Desocupados de Lanús. El hecho se produjo en plena avenida Pavón, frente al supermercado Carrefour. Un compañero cargó a Kosteki y lo ayudó a llegar a la estación de trenes. Darío Santillán, del MTD de Guernica,  reconoció a Maximiliano que estaba tirado en el hall de la estación (a más de 500 metros de donde se estaba reprimiendo) y fue a auxiliarlo. Pocos segundos pudo estar al lado de su compañero porque el oficial Fanchiotti junto con el cabo Alejandro Acosta se acercaron de manera amenazante. Santillán empezó a correr, salió del hall de la estación y fue seguido por Fanchiotti que le disparó con total frialdad y por la espalda la bala, que minutos más tarde terminó con la vida del piquetero.
   Tres años más tarde del asesinato de los dos jóvenes, en mayo del 2005, comenzó en Lomas de Zamora el juicio a los responsables del crimen. Las condenas  afectaron a los policías partícipes del asesinato (entre ellos Alfredo Fanchiotti, Alejandro Acosta, Félix Vega, Carlos Quevedo, Mario De la Fuente, Gastón Sierra, Lorenzo Colman y Celestino Robledo). Sin embargo, los responsables políticos que permitieron que la tragedia ocurriera continúan impunes y gozan de total libertad, tal es el caso del ex presidente Eduardo Duhalde, el ex secretario de la Presidencia Aníbal Fernández, el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires Felipe Solá, el ex ministro de Justicia Juan José Álvarez y el ex jefe de Gabinete Alfredo Atanasoff.
   Actualmente, a once años de la masacre, se sigue reclamando a la Justicia que sean condenados estos responsables intelectuales, ya que sin su aval, nunca hubiese ocurrido el brutal asesinato de Darío y Maxi.
   El escritor uruguayo Eduardo Galeano definió al Che Guevara como “un nacedor”, y en su texto dice: “Cuánto más lo insultan, lo manipulan, lo traicionan, más nace. Él es el más nacedor de todos”. Darío Santillán y Maximiliano Kosteki  son, sin dudas, dos nacedores porque a once años de su muerte siguen vivos en cada protesta social, cada manifestación, cada conquista, y cada lucha de los trabajadores. Las balas que terminaron con sus vidas ese lamentable día los hicieron pasar a la inmortalidad y todos los 26 de junio se hacen presentes en Avellaneda para que sigamos reclamando a la Justicia condenas para  los ideólogos de su crimen y para que nos quede bien presente la idea de que  la protesta social no debe ser criminalizada NUNCA.

La Barca Cubana, julio 2013

Narcotráfico, una realidad argentina (publicado en edición julio 2013)

   Por Mariano Aleksink
 
 
En la Argentina, la situación del narcotráfico se enmarca dentro de un contexto internacional en el cual las blandas políticas de control, el avance creciente de la demanda y la producción de drogas ilícitas aumentan cada día más. Las deficiencias en el control que se produjeron en los setenta y se profundizaron en las décadas posteriores,  han dado lugar a que uno de los negocios más redituables se desarrollara de forma excepcional.
   El negocio de las drogas se ve enmarcado en un contexto donde el discurso reinante es del tipo belicoso, donde la llamada “guerra contra las drogas” sólo muestra el fracaso internacional de la prohibición y el control del narcotráfico. El aumento radical en materia de producción, consumo, creación de mercados negros y sofisticación de los medios de tránsito y comercialización de diversos tipos de drogas son claros exponentes del porqué de la existencia de malogradas políticas de control de drogas ilícitas.
   Ésta evidencia reclama una nueva mirada, tanto global como específica, que debe tener un nuevo enfoque. Pero ello debe partir de una consideración fundamental: el crecimiento y la complejización del narcotráfico a nivel global han estado básicamente determinado por la fabulosa demanda de sustancias ilegales que se sostiene y amplía continuamente en los países centrales de mayor desarrollo económico, en particular, aquellos países del mundo occidental en cuyas sociedades se han estructurado mercados de consumo minorista, cada vez más extensos y diferenciados.
   Sería una falacia insostenible afirmar que la oferta determina la demanda, porque ello conduciría a “fetichizar” la sustancia, a darle vida y a creer que ella, por sí misma, crea las condiciones políticas, sociales, culturales y económicas para su consumo.
      Los países del Cono Sur constituyen corredores de tránsito internacional de drogas. Este concepto fue señalado por los principales organismos internacionales especializados en la materia y por los gobiernos de la región.
   No obstante, en los últimos tiempos, en estos países, se han desarrollado nuevas tendencias dadas por el crecimiento del consumo y la articulación de mercados minoristas inexistentes hasta entonces; en Argentina, por ejemplo, el aumento del contrabando de productos derivados de la industria química y farmacéutica; y la conformación de ciertos circuitos y plazas auspiciosas para el lavado de dinero sucio.
   Ello, en alguna medida, ha estado apuntalado por el crecimiento relativo de la mayoría de nuestras economías, pero también, por algunas deficiencias institucionales que deben ser abordadas sin tapujos. El 11 de junio del año pasado, el Doctor Aníbal Fernández, actual senador de la nación, sostuvo apropiadamente que “en la Argentina, las políticas estatales [contra el narcotráfico] han sido de corte netamente represivo, han estado desprovistas de coordinación y han sido erráticas, encaminando sus esfuerzos en perseguir al consumidor”, todo lo cual ha desembocado, según sus propias palabras, en “un total y rotundo fracaso. A medida que los procedimientos son mayores, las cárceles están llenas de adictos o pequeños comerciantes”.
   Esto  ha sido así. En efecto, en la Argentina, la ausencia de políticas integrales en materia de control del narcotráfico ha respondido a ciertas deficiencias significativas cuya superación requiere de un conjunto de acciones institucionales básicas.
   En primer lugar, resulta indispensable el desarrollo de un cuadro de situación actualizado e integral del narcotráfico en el país, en todo lo atinente al tráfico, tránsito, comercialización y consumo de drogas ilegales así como a la producción y comercialización de precursores químicos y al lavado de dinero. Dicho diagnóstico debería desarrollarse en dos niveles.
   En el plano estratégico hay que analizar cómo se desarrolla el fenómeno del narcotráfico y, a raíz de esto, elaborar políticas públicas acordes y eficientes a prohibir el comercio de drogas. En el plano táctico, a los efectos de dar cuenta de las actividades y acciones concretas del narcotráfico así como de los grupos y redes narcotraficantes.
   La experiencia regional nos indica que aquellos países que no tienen la capacidad de construir un diagnóstico apropiado acerca de la situación del narcotráfico quedan a expensas de que dicho cuadro sea realizado e impuesto por las agencias policiales y de investigación de los países dominantes de la región, siempre de acuerdo con sus perspectivas y con sus intereses, los que no siempre son convergentes con los nuestros.
   En consecuencia, las problemáticas del narcotráfico deben ser incorporadas en la agenda gubernamental de seguridad pública como un asunto prioritario, pero siempre a partir de un cuadro de situación autónomamente definido, conforme las perspectivas e intereses nacionales.
   Ello, a su vez, debería ir acompañado necesariamente de la actualización y modernización de las bases legales y normativas del sector así como de la conformación de un servicio civil especializado en el control del narcotráfico.
   Finalmente, es indispensable emprender un profundo proceso de modernización de la policía  tendiente a superar dos defectos que cercenan un accionar la institución eficiente en la materia. Por un lado, el anticuado órgano de las fuerzas de seguridad  y su función social como también su doctrina frente al aumento y la complejización del narcotráfico. Por el otro, la existencia de bolsones de corrupción policial volcados a la regulación y protección de actividades delictivas de altísima rentabilidad económica, entre ellas, el narcotráfico.
   No se puede hacer frente eficientemente a los grupos delictivos organizados con instituciones policiales pobres, dotadas de presupuestos insuficientes, ya que esto promueve la creación de mecanismos de recaudación ilegal de fondos.
   Esto abre la puerta para que las poderosas organizaciones criminales que están detrás de los negocios de referencia consigan controlar, por medio de su fabulosa capacidad corruptiva, a sectores o grupos policiales abocados a su control y desarticulación.


La Barca Cubana, julio 2013.

jueves, 11 de julio de 2013

Columna Política, por Mariano Barrera


Los tenemos adentro

 
 En los últimos días viene circulando la información de que Estados Unidos estaría realizando espionaje en distintos países de América Latina. La información fue confirmada por Edward Snowden , ex topo de la CIA, y la misma dice que Argentina , Brasil, Ecuador, Venezuela, Colombia, entre otros fueron investigados por el servicio de inteligencia estadounidense. Mediante los sistemas "Prism" y "Boundless Informant" la CIA tuvo acceso a conversaciones telefónicas, correos electrónicos y redes sociales como facebook y youtube y así recolecto información sobre los ciudadanos de los países ya nombrados. No sentirnos seguros por el temor de que otras personas tengan acceso a nuestras cuentas personales ya es algo común y menos sorprende que sea Estados Unidos el país que este espiando a ciudadanos latinoamericanos. Sin embargo lo que parece aun mas grave es el silencio que se produjo desde los medios de comunicación y sectores de la oposición en Argentina. Ayer la presidenta Cristina Fernandez se pronuncio en el acto por el 9 de Julio en Tucumán donde dijo: “Claro, es más cool la CIA que un gendarme” haciendo alusión a la causa que investiga el llamado "proyecto X" que se trataría de un proyecto de espionaje desde la Gendarmeria nacional mientras Nilda Garre la gestionaba y que se habría utilizado para investigar a distintos lideres y militantes opositores. Mientras tanto, en este tema, la oposición hace silencio. Los que habían denunciado fuertemente el llamado "proyecto X" hoy en conjunto a los diarios mas reconocidos del país se guardan las opiniones respecto a las ultimas informaciones que han llegado a la mano de todos los dirigentes políticos de la región, que por cierto tratarán el tema en conjunto en la próxima cumbre del Mercosur que se llevará a cabo el viernes en Uruguay. Si no hay unión cuando se trata de la soberanía del país es complicado creer que pueden en algún momento unirse para otros temas. Ya hemos visto en cuestiones como los fondos buitres,la reestatización de YPF, la cuestión Malvinas y la fragata libertad cuando Argentina se veía perjudicada en su soberanía y sus derechos algunos sectores que parecieron estar más a favor de los intereses ajenos que de los propios intereses argentinos. Habrá que esperar, tal vez, despierten de la siesta y todos los dirigentes políticos del país repudien fuertemente y exijan explicaciones a Estados Unidos por la violación a nuestra soberanía y los derechos humanos de todos los latinoamericanos.


Mariano Barrera (10-07-13)

La Barca Cubana

Columna Sociedad, por Juan Ignacio Lanari

Mujeres Vulnerables

   La violencia contra la mujer es una problemática social que afecta a más del 30 por ciento de las mujeres en América Latina, según un estudio de la Organización de las Naciones Unidas.
   La discriminación por género
 aumenta la vulnerabilidad de derechos de las mujeres. Actualmente, la violencia de género es el delito más común pero, al mismo tiempo, el menos castigado. Un dato importante es que el delito se produce tanto en el ámbito privado (suele ser invisible e incluso minimizado por las víctimas), y en el ámbito público (en el trabajo, en los servicios de salud, educación) y, por lo general, es banalizado. A nivel nacional, el 82 por ciento de las denuncias por violencia de género provienen de mujeres mientras un 18 por ciento son efectuadas por hombres.
   En nuestro país, cada 35 horas muere una mujer por la violencia de género, curiosamente la figura de “Femicidio” –que es un agravante del homicidio- fue incluida al Código Penal argentino recién en noviembre del año pasado.
A nivel legislativo, en Argentina se avanzó muchísimo en el tema con la promulgación en 2010 de la ley n°26.485 de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que éstas desarrollan sus relaciones interpersonales.
   Éste problema no tiene sólo como protagonistas a las mujeres (u hombres) víctimas de la violencia de género, sino que nos afecta a todos como sociedad y nos hace responsables de criminalizar la violencia y luchar por erradicarla. No alcanza con leyes que condenen a los agresores sino que tenemos que lograr generar un repudio social y unánime ante cualquier situación que amenace contra la integridad física, psicológica o sexual de cualquier persona producida sobre la base de su sexo o género.



Juan Ignacio Lanari (11-07-13)

La Barca Cubana

miércoles, 10 de julio de 2013

¡Nunca Más! (publicado en revista junio 2013)


Entrevista a Genoveva Ares, secuestrada por la dictadura en 1977




Por Juan Ignacio Lanari
Y Mariano Aleksink
Son las cinco de la tarde de un típico viernes de otoño. La localidad de Temperley, al sur del conurbano bonaerense, nos ofrece la imagen de una plaza que, a esta hora, se encuentra mucho más tranquila que en hora pico cuando miles de personas se acercan a la estación para ir a su trabajo, escuela o facultad. En frente de la estación, en un bar, esperamos a Genoveva Ares. Una ex militante de la Juventud Comunista durante la última dictadura cívico-militar. Una mujer con ideales, con proyectos, que fue secuestrada por pensar distinto, por querer cambiar la realidad.
Hoy, a 37 años del golpe de estado que dio origen al proceso más oscuro de la historia argentina, Genoveva nos cuenta su experiencia.

-¿Cuándo empezaste a militar?
   -Apenas empecé la facultad, empecé la militancia estudiantil para organizarnos. Algunos ya tenían experiencia en otras universidades y otros, como yo, éramos nuevos en el tema. La actividad era unitaria, para defender la Universidad abierta, en ese momento la Universidad de Lomas de Zamora funcionaba en el colegio Normal de Banfield.
-¿En qué agrupación militabas?
   -Yo pertenecía al Movimiento Universitario Reformista (MUR), que era la expresión universitaria de la Juventud Comunista. En la facultad también estaba la Juventud Universitaria Peronista (JUP), trabajábamos en conjunto para defender la universidad de la intervención.
   -¿Eras consciente en ese momento de todo lo que estaba pasando?
   -Sí, muy consciente de que podíamos alcanzar el objetivo que queríamos, de eso éramos conscientes. De que si trabajábamos en conjunto, si lográbamos un programa en común, nos podíamos acercar al objetivo, que de hecho se logró en Lomas por un tiempo.
-¿Cómo influyó en la militancia la tensión política del país?
   -Empezó a influir con el asesinato de Hugo Hansen (militante de la UNLZ asesinado el 30 de marzo de 1974 a metros del rectorado de la universidad, donde se estaba realizando una toma en contra de la intervención).Esta presión fue avanzando con el gobierno de Isabel Perón y el proceso Ivanissevich, que quiso ponerle un corte a todo este proceso de participación y de un nuevo proyecto político. La única Universidad que pudo superar la intervención en 1975 fue Lomas de Zamora. Nuestra pelea fue previa a 1976. De hecho, el interventor de la facultad mando a allanar la casa de 20 militantes el 20 y 21 de agosto de 1975.
-¿Cuál era el objetivo de esta operación?
   -La orden decía “terminar con el accionar subversivo en la Universidad”, por eso se solicitaron los allanamientos. Una vez realizados, la Policía le llevo al rector un informe con los procedimientos realizados y los resultados obtenidos. Todos pasamos a disposición del juez Molteni. En mi caso salí rápido porque no me secuestraron nada, pero figuro en la División de Inteligencia de la Policía de Buenos Aires (DIPBA). Ese archivo se encontró en los noventa en La Plata y se utilizó como prueba en los juicios.
-¿Cómo fue tu primera detención en tu casa, en 1975?
   -Horrible, ¡el lugar más seguro que pensás es tu casa!, aparte fue de noche. Fue muy feo, pero peor fue encontrarme en la superintendencia de Lanús que entraban a patadas a Mastrangelo y a su novia, junto a unos compañeros y escuchar cómo los torturaban esa noche.
-¿Qué consecuencias trajo esta intervención?
   -Desmanteló todo el proyecto que había de trabajo en conjunto con el municipio, desarticuló la Universidad y desarmó el plan de estudios. Vació de contenidos las materias. Mucha gente tuvo que desertar. Yo seguí en ese momento, pero en el segundo cuatrimestre de 1976 tuve que dejar la facultad.
-Dos años después, en 1977, sufriste una segunda detención, ya instaurado el gobierno de facto, ¿Cómo fueron las características esta vez?
   -En ese momento yo había cambiado de trabajo (antes trabajaba en la embajada de Cuba), hacía pocos días había empezado a trabajar en Lomas a pocas cuadras de mi casa, tenía pensado terminar la carrera de periodismo y dedicarme a eso en el futuro. La noche del 14 de Mayo de 1977 los tipos entraron a mi casa rompiendo todo, metieron a mis papas en la cama y estuvieron esperándome varias horas hasta que llegara del trabajo. Se llevaron todo lo que pudieron, y cuando entré cotejaron mi cara con una foto carné que tenían. Ahí me llevaron afuera y estaban golpeando a Gabriel (mi novio), nos subieron en autos distintos y nos llevaron, en ese momento decidí no cerrar los ojos para ver a donde me llevaban.
 -¿Qué ibas pensando en el trayecto del viaje?
   -Que iba a ser largo lo que me esperaba, largo y difícil. Yo conocía a otros compañeros que estaban secuestrados, como “Moncho” (Ramón Pérez, militante de la UNLZ desaparecido el nueve de Noviembre de 1976 en Temperley). Me había puesto una idea: yo sólo iba a hablar de mi militancia en la facultad que en ese momento ya estaba prohibida.
-¿Qué era lo que buscaban?
   -Ellos querían saber por qué me quería ir a España (por una beca solicitada para ir a estudiar al país europeo a comienzos de 1976), yo les dije que no me quería ir, que me quería quedar acá. Otra parte de la conversación era sobre mi militancia política, mi nombre de guerra y otras cosas que solían preguntar, por suerte no me acordaba ningún nombre. Mientras a mí me torturaban para sacarme información, yo escuchaba cómo le pegaban a Gabriel en la habitación de al lado.
-¿Tu novio también era militante?
   -Sí, era militante pero no de la facultad, él pertenecía a la Juventud Comunista. De él no tenían ningún dato, nada de nada. Le pegaron tanto que puede ser una de las causas por la que lo tuvieron tanto tiempo (fue liberado 43 días más tarde).
   -¿Pudiste identificar dónde estuviste detenida?
- El lugar donde establecí que estuve, y más tarde logré comprobar es en Vesubio. Lo identifiqué por no cerrar los ojos y ver el recorrido, me llevaron por camino negro y después por la Dellepiane, después bajaron en puente 12, ahí había una dependencia de suboficiales del ejército.
-¿Esa misma noche te torturaron para sacarte información?
- Si, esa noche me torturaron en varias tandas, me dejaban sola mientras hacían ruido con unas chapas, y me hacían escuchar cómo le pegaban a Gabriel afuera. Después, en la segunda parte de la tortura, logré ver una Esvástica quemada en un telgopor. Cuando volvieron a entrar a la habitación estaban mucho más violentos, me decían que más vale que hable porque sino iban a llamar al “Oso” que era el especialista en violaciones. Me torturaron con la picana a una intensidad muchísimo mayor hasta que perdí la conciencia, supongo que fue un paro. Cuando me desperté había alguien haciéndome masajes cardíacos y diciendo “se nos va, se nos va”. Después de estas sesiones de torturas, me arrastraron desnuda hasta unas “cuchas” que habían afuera, donde me ataron para que pase la noche. Una vez en la cucha empecé a gritar hasta que una señora que estaba al lado mío me dijo que me calle porque me iban a matar, y ahí me desvanecí y no me acuerdo de nada hasta el día siguiente. Cuando me desperté me volvieron a llevar adentro para torturarme otra vez. Después de eso, al ver que no tenía información, me hicieron bañarme y me dijeron: “Te vas a ir”. Al principio no entendía para que lo hacían, hasta que me di cuenta que el objetivo de ellos era amedrentar para que pienses que así como te pasó podrías estar desaparecido, no estar acá.Al día siguiente, después de darme de comer, me llevaron de noche y me dejaron a una cuadra de mi casa, cuando me soltaron me dijeron: “Ni se te ocurra pisar la Universidad de Lomas porque sos boleta”. A Gabriel lo tuvieron 43 días más, cuando lo soltaron cerca de la Firestone (Llavallol), pesaba 20 kilos menos.

-¿Cómo siguió tu vida después de esto?
-Me tuve que mudar, no podía seguir viviendo en mi casa. Me fui a lo de una amiga en Ramos Mejía, con tanta casualidad que el colectivo que me tomé para ir pasaba por camino de cintura  y en el momento que pasó por el centro de detención me di cuenta y me dije: “Ahí estuve y ahí está Gabriel”, no sabés el miedo y la desesperación que me agarró en ese momento.
-¿Cómo se vivía desde la militancia política el “Algo habrán hecho”?
-Era muy feo, yo me había quedado muy enemistada con mi barrio porque escucharon todo lo que pasó y no hicieron nada. Yo lo viví como una cosa fea, porque sentía que no le importaba, no le interesaba al resto de la sociedad lo que me pasaba, entonces se creaba una distancia. Yo no sentía el tema del “Algo habrán hecho” como algo peyorativo. Algo hicimos, hicimos algo para que todos estén mejor, esa era la postura. Me involucré, hice algo, pero no hice nada ilegal. Involucrarte para que algo mejore es lo que uno tiene que hacer. Por eso seguí militando, por los Derechos Humanos, en la búsqueda de los desparecidos.
-¿Qué significó el regreso a la Democracia para vos?
-El regreso a la Democracia significó muchas cosas buenas. Entre ellas, en los últimos años tuvimos la posibilidad de hacerles juicio (a los responsables del terrorismo de Estado). Los que sobrevivimos de El Vesubio tuvimos la posibilidad de juzgarlos y conseguir que los represores, algunos murieron sin ser juzgados como Durand Sáenz, terminaran presos. Yo soy querellante en esos juicios, lo considero como un logro de la Democracia. Una vez en Democracia pude concretar el proyecto de vida que me habían cortado, volví a la facultad, me recibí y hace pocos años empecé a trabajar en una radio, casi 30 años me duró ese corte en mi proyecto de vida.
-¿Cómo ves la participación política actual de la juventud?
-Lo veo fantástico, que todas aquellas aspiraciones que alguna vez tuvimos, hoy tienen otra mirada pero tienen esa mirada de meterse, de participar, de gestionar un proyecto, de salir adelante. Me parece que es maravilloso que los jóvenes de hoy, desde otro lugar, quieran involucrarse y jugarse por lo que piensan. Y de poder actuar de otra manera también, cada uno desde su lugar, no como algo apartado. Lo bueno es que eso sea una conclusión de esta generación, que se tenga una mirada de la política como algo buen, no como pasó en los noventa con la antipolítica. Uno puede pensar distinto pero tiene que ser respetado, no tiene porqué ser despreciado.



La Barca Cubana, junio 2013.

Docentes en lucha (publicado en revista junio 2013)


Por Juan Ignacio Lanari
  Todos los medios de comunicación se hicieron eco en los últimos meses del conflicto docente. La provincia que protagonizó indiscutidamente éstos reclamos fue Buenos Aires, a causa de ser la única que no consiguió una negociación exitosa y llegó a “destrabar” el conflicto por medio de un decreto unilateralmente firmado por el ejecutivo provincial que instaba a la conciliación obligatoria.
   No es noticia y no llama la atención que todos los comienzos de año el gremio docente se enfrente al Estado buscando un aumento salarial, ¿Por qué ésta medida parece ser interminable y se repite año tras año? Ésta pregunta parece ser muy simple y, a la vez, muy compleja para responder. Para entender el conflicto hay que volver varios años atrás en la historia de nuestro país y, quizá con esto entendamos un poco más por qué el gremio docente no consigue una reivindicación laboral definitiva y cobra, en promedio, menos de la mitad que un empleado del sector financiero.
   La educación a nivel nacional sufrió un cambio significativo en 1956, poco después que la “Revolución Libertadora” derrocara el segundo gobierno constitucional de Juan Domingo Perón. En ese momento se empezó a gestar un proyecto que consistió en transferir instituciones educativas y docentes de la Nación a las provincias para “federalizar la Educación”. En realidad, el objetivo de esto no fue descentralizar la toma de decisiones sino reducir el gasto público del Estado Nacional.
   Éste proyecto se produjo mediante seis etapas que fueron paulatinamente cumpliendo el objetivo hasta terminarlo en la década de los noventa, bajo la presidencia de Carlos Saúl Menem. Éstas se llevaron a cabo en los años 1956(ley n° 7977/56; 1961 y 1962 (leyes n° 15.021, 15.796 y 16.432); 1968 (ley n° 17.878); 1978 (leyes n° 22.367 y 22.368); y 1992 (ley n° 24.049). En total, una vez terminadas estas seis etapas, 10.980 centros educativos y 120.000 docentes dejaron de depender del Estado Nacional para ser responsabilidad de provincias y municipios.
   Esto tuvo repercusiones sociales y económicas a nivel provincial y regional. A nivel social, repercutió en lo que se conoce como segmentación educativa ya que al no tener un eje regulador ni un Estado auxiliador, las regiones reflejaron en la calidad educativa, la desigualdad económica existente en los distintos puntos del país. Por su parte, las provincias tuvieron que aumentar su presupuesto para educación a merced de la desinversión del Estado Nacional (mientras, en promedio, las provincias aumentaron un 38 por ciento la inversión, Nación lo hizo a un  8 por ciento).
   El Estado neoliberal empezó a mostrarse debilitado en la última parte de la década de los noventa y estalló a fines del 2001, provocando una crisis que casi alcanza la hiperinflación y generando una fuerte tensión social que llevó a la renuncia del entonces Presidente, Fernando de la Rúa.
   Luego de la crisis, las políticas de Estado adoptadas por Néstor Kirchner, mostraron un cambio de paradigma y la educación no estuvo ajena a esto. En el año 2005 se sancionó la ley de financiamiento educativo (n° 26.075). En ésta, el Estado se comprometía a conseguir en 2010 destinar el seis por ciento del Producto Bruto Interno al financiamiento de  Educación, Ciencia y Tecnología. Además, en 2006 se firmó la ley de Educación nacional (n° 26.206), que le dio forma a una nueva estructura académica del sistema educativo y reafirmó el compromiso de destinar no menos del seis por ciento de PBI exclusivamente a la Educación.
   En conclusión, observando los dos sistemas, la intervención nacional en materia educativa demuestra un mejoramiento en relación a las desigualdades entre las provincias y en el salario docente que alcanzó un aumento, entre 2003 y 2012, del 570 por ciento (con una inflación acumulada del 365 por ciento) y llegó en 2012 a ser el salario docente más alto desde 1996.
   Ahora bien, teniendo en cuenta el notable avance del sueldo docente en los últimos años que lo ubica por encima del crecimiento del salario real de toda la Economía argentina, ¿Qué puesto ubican los docentes en relación a su remuneración?
   Según un documento publicado por la Administración Federal de Ingresos Públicos, el salario docente ubica el segundo peor puesto en el sector servicios y el tercero en general. Tal vez sea esto lo que provoca las movilizaciones y los paros docentes regularmente todos los años.
   Ahora vamos a analizar el caso de la provincia de Buenos Aires que, como dijimos anteriormente, protagonizó un escándalo con los sindicatos docentes. El gobernador Daniel Scioli, tras varias negociaciones que fracasaron, dictó la conciliación obligatoria fijando un aumento del 22,6 por ciento a cobrar en tres cuotas (12 % en marzo, 6,6% en septiembre y 4% en diciembre).
¿Cuál es la causa de que, por ejemplo, el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires haya arreglado un aumento del 26 por ciento? Desde la gobernación provincial se desligaron de la responsabilidad asumida en la ley de Educación provincial.
   El gobernador denunció que el Estado Nacional no permitió endeudarse a la provincia ni transfirió fondos para solucionar el conflicto. Es cierto que tras haber registrado un incremento del 33,8 por ciento en recaudación por IVA e Impuesto a las Ganancias, el Estado Nacional transfirió a Buenos Aires un 10 por ciento menos de fondos que a las demás provincias y, además, prohibió el endeudamiento. Hay algo que es indiscutible y evidente: la tensión entre los dos gobiernos después de que Daniel Scioli exprese públicamente su candidatura presidencial para el 2015. Quizá por esto el gobernador esté pagando un precio político, sin dejar de lado su ineficiencia para administrar su distrito.
   Verdaderamente, las víctimas de este conflicto no son ni el Gobierno provincial ni el nacional por tener que destinar más fondos a la provincia. Éste enfrentamiento termina afectando indudablemente a los docentes y, en consecuencia, a los miles de chicos de escuelas públicas que se  quedan sin clases por las medidas de fuerza adoptadas por los gremios.
   ¿Ésta es la importancia que nuestros representantes le dan a la Educación? Si la educación “Es el futuro”-como dicen-, ¿No deberían obrar con más responsabilidad y con más conciencia de quienes son las verdaderas víctimas de sus pujas de poder?








La Barca Cubana, junio 2013.